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Propinas: la deuda pendiente de los pagos digitales y una posible solución en América Latina

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Todas las transacciones son más que un movimiento de dinero. Son, sobre todo, un fenómeno cultural, atravesado por reglas sociales, aspectos tecnológicos, costumbres, una historia en común. La propina es probablemente la más cultural de todas las transacciones. Cada país y cada ciudad tienen su propia “cultura de la propina”. En algunos lugares, es simplemente un extra que reconoce una calidad de atención fuera de lo común. En otros, es una parte importante de los ingresos de quienes trabajan en hotelería o gastronomía. En otros, es incluso el 100%.

La irrupción de los pagos digitales y la progresiva -aunque lenta- retirada del efectivo impactan directamente en la forma en la que pagamos propinas y no hay por qué negar que la industria de los pagos digitales tiene una deuda pendiente: facilitar el pago de propinas para garantizar a la vez el ingreso de quienes trabajan y una óptima experiencia de cliente. 

La propina es uno de los desafíos que la industria enfrenta y es una problemática. Afortunadamente, la tecnología ofrece un amplio abanico de soluciones, aunque cada mercado tiene sus particularidades y requiere un conocimiento profundo de cada circunstancia. Una solución que se esta ofreciendo es la de incluir la propina en el resumen de cuenta del POS, pero como la propina está exenta de comisiones y cargos,  se encuentran problemas en la discriminación dentro de la cuenta: es decir, qué realmente corresponde a la propina y qué no. Además, dado que los empleados no administran directamente el POS, generalmente deben esperar a que el empleador distribuya el monto correspondiente algunos días después, lo cual también presenta problemas. 

Este dilema es especialmente visible en las aplicaciones de delivery. La mayoría de las fuentes coinciden en que la inclusión de propina digital en estas plataformas ha aumentado no solo la frecuencia sino también el monto de propinas. Pero por otro lado, necesariamente generan una demora en la liquidación.

Si bien la cultura de la propina es diferente en cada lugar, siempre se cumple una misma condición: la acreditación instantánea. El efectivo cumple con ese requisito, pero está lejos de ser la solución ideal.  Una propuesta ya muy utilizada en todo el mundo es una combinación entre historia e innovación: una “caja de empleados” digital. 

Con la creación de una cuenta especial para propinas y en base a una oferta amplia de medios de pago (desde transferencias instantáneas hasta tarjetas de crédito o QR), es posible pagar propinas de manera muy eficaz: fácil, rápido, transparente, de manera inmediata y sin comisiones. El desarrollo de soluciones como estas requieren el trabajo codo a codo de los desarrolladores de tecnología con fintechs o bancos y luego con los restaurantes, hoteles u otros comercios que quieran aplicarlo. 

La creatividad latinoamericana ha demostrado superar desafíos aún más complejos que este. La propina digital es posible y significa una mejora en la vida de miles de personas todos los días.

Fuente:

Geopagos

Publicado el

May. 3, 2024